El gas radón es una fuente de radiación natural que puede ser nociva. Se trata de un gas incoloro, inodoro e insípido, que se forma por la descomposición del uranio en el suelo, las rocas y el agua subterránea. Se encuentra en el exterior en bajas concentraciones, pero puede acumularse en el interior de los edificios, especialmente en sótanos y zonas poco ventiladas, al filtrarse a través de grietas en los cimientos.
El principal efecto de este gas es un aumento del riesgo de cáncer de pulmón debido a la radiación ionizante que emite cuando se inhala. Este riesgo es especialmente alto en personas que fuman, ya que el efecto combinado puede ser hasta 20-25 veces mayor que el de no fumadores.
La geología de Galicia afecta la presencia de gas radón, especialmente porque su subsuelo es rico en granito, que contiene altas concentraciones de uranio, el elemento que da origen al radón. Este gas se produce de forma natural en las rocas, pero la composición geológica de ciertas áreas gallegas aumenta la probabilidad de que estos niveles sean más elevados.
La importancia del gas radón se basa en ventilar adecuadamente, sellar las entradas de aire y, si es necesario, instalar sistemas de mitigación. Para niveles altos, la solución más eficaz es una sistema de extracción mecánica. La ventilación mecánica es una de las soluciones más efectivas y fiables para mitigar y controlar los niveles de gas radón en el interior de los edificios. A diferencia de la ventilación natural, los sistemas mecánicos aseguran un caudal de aire constante y permiten controlar las presiones internas de la vivienda, algo crítico para evitar que este gas radiactivo sea «aspirado» desde el subsuelo hacia el espacio habitable.
Tipos de ventilación mecánica aplicados al radón
1. Ventilación Mecánica Controlada (VMC) de Doble Flujo
- Cómo funciona: Extrae el aire viciado de las zonas húmedas (baños, cocinas) e introduce simultáneamente aire limpio del exterior filtrado y atemperado en las zonas secas (salones, dormitorios) a través de un recuperador de calor.
- Efecto contra el radón: Diluye y evacua de forma continua el radón presente en las habitaciones. Además, los expertos recomiendan desequilibrar ligeramente el sistema forzando una sobrepresión (introducir un poco más de aire del que se extrae). Esta presión positiva actúa como un «escudo invisible» que empuja el aire hacia abajo, impidiendo físicamente que el radón suba por las fisuras del terreno.
2. Ventilación Mecánica por Insuflación (Presión Positiva)
- Cómo funciona: Un equipo central insufla aire limpio filtrado desde el exterior de manera forzada hacia el interior de la vivienda.
- Efecto contra el radón: Genera una sobrepresión constante en toda la casa. El exceso de presión obliga al aire interior a salir por las rendijas y rejillas pasivas de la casa, taponando por completo la entrada de gas desde el subsuelo.
3. Despresurización Mecánica del Terreno o Sub-losa
- Cómo funciona: Se instala un extractor específico para radón conectado a una tubería que llega al forjado, sótano o cámara sanitaria debajo de la casa.
- Efecto contra el radón: Genera un vacío (presión negativa) justo debajo del suelo de la vivienda. El radón que emana de la tierra es succionado por el sistema y expulsado con total seguridad al exterior a través de una chimenea antes de que pueda colarse en las estancias. Es el método con mayor porcentaje de reducción (hasta un 95%) en casos de alta contaminación.
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